Santos Teodosia la princesa (hija del emperador Adriano) y el eunuco Gerontios (ca. 117-138); Mártires Dadas, Quinctillian y Máximo los Lectores, en Dorostolum (c. 284-305). Mártir Crescens de Myra en Licia (siglo III) Hieromártir Artemón, sacerdote de Laodicea en Siria (303) ( véase también 12 de abril ); Mártires Eleuterio de Persia y Zoilo, por decapitación (siglo IV); Mártir Teodosio, por la espada.

  • Amo al Señor porque escucha mi voz suplicante.
  • Me aferraban los lazos de la muerte, me sorprendieron las redes del Seol*
  • Me encontraba triste y angustiado, e invoqué el nombre del Señor*
  • Caminaré en presencia del Señor en el mundo de los vivos.*
  • Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los Siglos Amén.*
  • ¡Tengo fe, aún cuando digo: “Mira que soy desdichado”!
  • ¿Cómo pagar al señor todo el bien que me ha hecho?*
  • Alzaré la copa de la salvación e invocaré el Nombre del Señor. *
  • Cumpliré mis votos al Señor en presencia de todo el pueblo. *
  • Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los Siglos Amén.
  • ¡Dad gracias al Señor, porque es Bueno, porque es eterno Su Amor! ¡Diga la casa de Israel: es eterno Su Amor!
  • ¡Diga la casa de Aarón: es eterno Su Amor! ¡Digan los que están por el Señor: es eterno Su Amor! *

Dios es el Señor y se nos ha revelado. Bendito el que viene en el Nombre del Señor.

¡Sálvanos. Oh Hijo de Dios, estando sentado sobre un pollino, a nosotros que te cantamos ¡Aleluya!

TROPARIO DE LÁZARO – Oh Cristo nuestro Dios, cuando resucitaste a Lázaro de entre los muertos, antes de tu pasión, confirmaste la resurrección universal. Por lo tanto nosotros como los niños, llevamos los símbolos de la victoria y de triunfo clamando a ti Oh vencedor de la muerte. Hosanna en las alturas!! Bendito el que viene en el nombre del Señor!!

TROPARIO SEGUNDO – Hemos sido cubiertos por el bautismo, Oh Cristo Dios, y por tu resurrección nos merecemos la vida eterna. Así te cantamos en voz alto ¡Hosanna en las alturas! Bendito el que viene en el nombre del Señor.

KONTAKION – Oh Cristo Dios, que en el cielo está sentado en un trono y en la tierra montado sobre un pollino, recibe con satisfacción el canto de los ángeles y la alabanza de los niños alegres. ¡Bienaventurado el que vino a revivir a Adán!


ALELUYAS Cantad al Señor un canto nuevo, porque hizo maravillas! ALELUYA Todos los confines de la tierra contemplan la victoria de nuestro Dios. ALELUYA


El Señor es Dios y se nos ha manifestado. Bendito el que viene en el nombre del Señor!. Alabado sea el Señor porque es bueno, porque su amor es eterno.

Hermanos, alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos. Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes. AMÉN


HIMNO THEOTOKOS – Dios es el Señor, y se nos revelado. Oh cristianos, designad una fiesta, y con exultante alegría venid y engrandezcamos a Cristo, agitando nuestras palmas y ramas, llorando en voz alta en himnos: «Bendito el que viene en el nombre del Señor nuestro Salvador».


CANTO DE COMUNION – Bendito el que viene en el Nombre del Señor. Aleluya

EN LUGAR DE “HEMOS VISTO LA VERDADERA LUZ”

Oh Cristo Dios nuestro Dios, cuando resucitaste a Lázaro de entre los muertos, antes de tu pasión, confirmaste la resurrección universal. Por lo tanto nosotros como los niños, llevamos los símbolos de la victoria y den triunfo clamando a ti Oh vencedor de la muerte. Hosanna en las alturas!! Bendito el que viene en nombre del Señor!!


Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado. Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo: ¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?. Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella. Jesús le respondió: «Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre». Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis.

Entonces la gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí; y vinieron no sólo por causa de Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Pero los principales sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro; porque por causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.

Al día siguiente, cuando la gran multitud que había venido a la fiesta, oyó que Jesús venía a Jerusalén, tomaron hojas de las palmas y salieron a recibirle, y gritaban: ¡Hosanna! BENDITO EL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR, el Rey de Israel. Jesús, hallando un asnillo, se montó en él; como está escrito: NO TEMAS, HIJA DE SION; HE AQUI, TU REY VIENE, MONTADO EN UN POLLINO DE ASNA. Sus discípulos no entendieron esto al principio, pero después, cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que esto se había escrito de El, y de que le habían hecho estas cosas. Y así, la multitud que estaba con El cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos, daba testimonio de El. Por eso la multitud fue también a recibirle, porque habían oído que El había hecho esta señal.